Hasta hace poco, una foto o una captura se presumían auténticas salvo prueba en contrario. Hoy cualquiera puede generar una conversación, una imagen o un documento con apariencia real en minutos. Y eso tiene dos caras.

Las dos caras del problema

  • Pruebas fabricadas: una captura de WhatsApp inventada, una foto retocada o un PDF «oficial» que nunca existió.
  • Pruebas auténticas negadas: la otra parte alega que tu prueba real «está hecha con IA» para restarle valor. Los juristas lo llaman el dividendo del mentiroso.

El propio Reglamento europeo de Inteligencia Artificial define el deepfake como contenido de imagen, audio o vídeo generado o manipulado por IA que puede parecer falsamente auténtico. Despachos como Garrigues advierten de que la presunción tradicional de autenticidad de los medios audiovisuales ya no se sostiene.

Qué se puede comprobar en una imagen o captura

  • Origen: si existe el original en el dispositivo o la cuenta, y si coincide con lo aportado.
  • Metadatos: fecha, dispositivo, software de edición. Ojo: se pueden borrar o falsificar, así que son un indicio, no una prueba definitiva.
  • Coherencia técnica: compresión, niveles de error, tipografías y formato real de la aplicación que supuestamente generó la captura.
  • Contexto: si lo que muestra encaja con el resto de datos (horas, conversaciones previas, otros dispositivos).

Los límites, dichos claramente

Los detectores automáticos de IA se equivocan en los dos sentidos. Por eso un informe serio no se basa en «la herramienta dice que es falsa», sino en un conjunto de comprobaciones documentadas y en expresar el grado de certeza real, sin exagerarlo. En audio y vídeo el análisis es más complejo y puede requerir un especialista en acústica forense.

Cómo proteger tus pruebas reales

La mejor defensa contra «eso está hecho con IA» es haber conservado el original: el teléfono, la cuenta, el archivo sin reenviar. Si además se adquiere con cadena de custodia y huellas digitales (hash) desde el principio, alegar que es falso deja de ser un argumento fácil.